EL CASO BOLIVIANO (II)

EL CASO BOLIVIANO (II)

Notapor PUNISHER el 20 de Septiembre, 2006 - 12:41 h.

Este personaje con nombre de culebrón, Olga Lidia, consultó a la embajada española si había algún problema con “sus” pasaportes. Y el embajador, seguramente un probo funcionario de Moratinos que aún no se ha enterado de que la inmigración boliviana a España empieza a ser un problema, se sorprendió por la pregunta y ratificó “que todo está bajo la legalidad, que los pasaportes que emite esta repartición tienen todas las normas legales”. El embajador, en el ejercicio de su cargo, podría haber aprovechado para recordar que en España existe una ley de inmigración y que, según ella, todas las peticiones de obtener permiso de trabajo y de residencia en nuestro país deben tramitarse en el consulado más próximo a la residencia del aspirante. Claro está que le hubiera costado mucho más explicar los motivos de la regularización masiva de 2005. Y no digamos ya de presentar una protesta diplomática por el hecho de que la inmensa mayoría de “turistas” bolivianos mienten al ingresar en España ocultando que han venido para quedarse.

A partir de mayo, las peticiones de pasaporte habían aumentado en Bolivia un 30%. El país estaba recorrido por una especie de “complejo de fuga”, y parecía un barco a punto de hundirse en el que se trata de no ser el último en abandonarlo. ¿Qué estaba ocurriendo? Simplemente que el gobierno español estaba dando una vez más muestras de amateurismo e ingenuidad declarando que a partir de febrero de 2007 se exigirá visado para los ciudadanos bolivianos que pretendan entrar en España, que es una forma de acelerar el “efecto llamada” e impulsar a que los inmigrantes se planteen el “ahora o nunca”. Y la mayoría parece ser que eligió el “ahora”.

El 12 de julio de 2006, las autoridades de inmigración aseguraban que en Santa Cruz se entregaban 44 pasaportes por hora, esto es 350 al día y la gente se quejaba de las largas colas que debía soportar hasta recibir el documento. Algunos días de ese mes se llegaron a entregar 600 pasaportes en un solo día. Así que había que ordenar el flujo de “clientes”. Se empezaron a entregar tickets numerados y se colocaron televisores con los números. Diariamente en torno a 1200 personas visitaban la oficina de migraciones de Santa Cruz. Inmediatamente que se colocaron estos adelantos burocráticos, la picaresca boliviana, no precisamente escasa, inventó una nueva industria local: la venta de tickets. El ticket costaba más que el pasaporte. La venta de puestos en la cola oscilaba, según la ley de la oferta y la demanda y la proximidad a la ventanilla, entre 30 y 100 bolivianos… Pues bien, aun a pesar de eso, las colas nocturnas de gente esperando que se abrieran las ventanillas ha llegado a 2000 personas en la oficina de migración de La Paz. Si hay un pueblo que tiene prisa por abandonar el país, ese es el boliviano. Luego entenderemos el por qué.

La prensa boliviana ofrecía el 8 de agosto de 2006 una entrevista con María Teresa Fernández a su paso por Bolivia. Lo que le llevaba allí a la vicepresidenta del gobierno español era pedir seguridad jurídica para las empresas españolas. Allí declaró que Bolivia había sido definida como objetivo prioritario para la cooperación española. Claro que Moratinos, el mes anterior, también había definido a África subsahariana como “objetivo prioritario” y publicaba un artículo en la revista “Política Exterior” para que quedara constancia de semejante genialidad… Pero la pregunta clave, a nuestros efectos, tenía que ver con la inmigración boliviana en España:

- “¿Se mantendrá el uso de pasaporte para el ingreso de bolivianos a territorio español?”, preguntó un periodista de El Mundo (boliviano); reproducimos la respuesta textual de la vicepresidenta:

- “Como usted sabe, la Unión Europea ha llevado en los últimos años una política de establecimiento de visados para todos los países, incluidos los latinoamericanos. España siempre se opuso a que se establecieran estos visados dentro de la Unión Europea, pero no lo hemos podido impedir. Lo hemos parado durante un buen tiempo, (pero) últimamente no lo hemos podido parar y probablemente sea algo que se vaya a establecer. Pero no es una decisión española, es una decisión de la Unión Europea”.

Esta respuesta es increíble y, por sí misma, supondría la excusa perfecta para cesar a la eximia funcionaria, simplemente por falta de talla política: la vicepresidenta en lugar de pedir, como sería lógico para un funcionario del gobierno español, que los bolivianos entren en España de conformidad con las leyes del Estado Español… pide disculpas. Disculpas. Es más: ni siquiera percibe a la inmigración masiva como problema, a pesar de que el CIS le recuerda cada mes que la inmigración es el principal problema que perciben los españoles. Simplemente está en Babia intentando quedar bien con los interlocutores. Por otra parte, las decisiones de la Unión Europea son colectivas, y una de las formas más desleales de abordar la cuestión es decir “Los culpables de pedir el visado son nuestros socios de la UE… si por nosotros fuera jamás impediríamos que un boliviano emigrara a España”. Decididamente, Maria Teresa Fernández de la Vega solamente podría ser ministra en el gabinete ZP, en cualquier otro la hubieran cesado recomendándole un reforzante cerebral. No sabríamos si calificar las declaraciones de la vicepresidenta de frívolas, desleales con nuestros socios de la UE, o simplemente estúpidas, o probablemente una mezcla de todo ello.

La vicepresidenta ha logrado que su viaje a Bolivia pasara desapercibido para la opinión pública, aun a pesar de que era, como mínimo, tan grotesco como el realizado a Maputo unos meses antes. Allí la vice acudió para pedir “la integración de la mujer africana en el mercado del trabajo”… De la Vega no se había enterado que la mujer africana trabaja más que el hombre africano y que, por lo demás, las reivindicaciones feministas en África interesan tanto como un disfraz de esquimal. Y pensar que esa gente nos “gobierna”.

Resulta escalofriante pensar que en el mes de mayo del 2006, los vuelos desde Bolivia a Madrid estaban cubiertos hasta el 12 de octubre. Los medios de comunicación bolivianos reconocían que este aumento se había producido a raíz del anuncio de la vicepresidente De la Vega, según el cual a partir de abril de 2007 será necesario visado para viajar a España. No es la primera vez que el gobierno español comete una ligereza de este tipo anunciando con meses de anticipación medidas limitadores de la inmigración. En los primeros días de agosto de 2004, Consuelo Rumi y Rafael Caldera anunciaron que iba a procederse a una regularización de la que, inicialmente, ni siquiera dijeron la fecha del inicio. En los primeros días de septiembre de ese año se anunció que la regularización se iniciaría en febrero de 2005. En otras palabras, se daban casi seis meses a las mafias de la inmigración para que prepararan sus estrategias y vendieran su “producto” como “la gran oportunidad para obtener permiso de residencia y trabajo en España”. A partir de ese momento, empezaron a producirse peticiones masivas de empadronamiento, inmigrantes residentes en Francia y Portugal afluyeron para empadronarse en pisos-patera en toda la geografía nacional y ese fue el principio del “efecto llamada” que todavía hoy se mantiene vigoroso. Así pues, tras las imprudentes declaraciones de De la Vega, la petición de pasaportes que había bajado sensiblemente en julio experimentó un repunte de 500 al día sólo en Santa Cruz. Fue un gran negocio para las agencias de viajes, los proveedores de pasaportes falsos, los prestamistas, usureros y las instituciones de crédito. El pasaje más barato de ida y vuelta no bajó, sino que, por aquello del aumento de la demanda, ascendió a 1.506 dólares.

Lo realmente gracioso es que mientras en España el gobierno está completamente desbordado y dubitativo en el tema de la inmigración, en Bolivia las cosas están muy claras. La vicepresidenta española apenas balbuceó una justificación a la demanda de visado, pero en Bolivia todo el mundo sabía por qué la UE exigía visado. La comisaria de Relaciones Exteriores de la Unión Europea, Benita Ferrero, envió una nota a la dirección de Migración en la que explica las tres razones por las cuales tomaron la determinación los 13 países que conforman el espacio Schengen.

“Uno, dijo, es la presión migratoria de bolivianos. Dos, el aumento de detenciones y condenas a bolivianos por hechos ligados a la criminalidad y la inmigración clandestina. Y tres, ciudadanos latinoamericanos sometidos a la obligación del visado utilizan pasaportes de bolivianos falsos para ingresar al espacio europeo”. Más claro, agua.


PUNISHER
 

Re: EL CASO BOLIVIANO (II)

Notapor PaolaZambrano el 28 de Diciembre, 2017 - 11:03 h.

Los visados y como conseguirlos es un tema que lleva tiempo y desgaste, lo mejor es contratarlo a profesionales del sector de inmigración para evitar sorpresas desagradable a corto o medio plazo, mi recomendación es trabajar con jdimmigration.es a mi me tramitaron estupendamente el visado de Estados Unidos
PaolaZambrano
 
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Re: EL CASO BOLIVIANO (II)

Notapor TigerLily el 22 de Marzo, 2018 - 16:00 h.

Lo de Bolivia y otros países sudamericanos es para estudiar e investigar, aunque seguirán estando igual e incluso peor que lo que están ahora hasta que no se vayan ciertos políticos de esa zona.
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