Llame al Defensor del Moroso

Llame al Defensor del Moroso

Notapor Defensor el 22 de Septiembre, 2008 - 8:29 h.

¿Acosado por los cobradores de deudas? Llame al Defensor del Moroso

La crisis económica no sólo está provocando un auge imparable de las empresas dedicadas al cobro de morosos. También está multiplicando los beneficios de una firma pionera en España -y en Europa- en la protección de los derechos de los malos pagadores: El Defensor del Moroso. Fundada por un grupo de ex trabajadores de una de las agencias cazadeudas más consolidadas del sector -El Cobrador del Frac-, su objetivo es "frenar los excesos cometidos por estas compañías, cuyo modus operandi consiste en ridiculizar y estigmatizar públicamente al deudor hasta que pague", sostiene Pablo Camacho, gerente de El Defensor del Moroso.

"Nuestra ventaja es que conocemos desde dentro a las empresas de cobro de morosos, porque hemos trabajado en ellas y sabemos qué métodos utilizan", asegura Camacho. "Sus cobradores insultan al deudor, le acosan, le amenazan, le persiguen ante sus familiares, sus vecinos, sus proveedores y sus clientes para que todos sepan que es un moroso, e incluso llegan a la agresión física. Así, hasta que se cansa y paga".

En El Defensor del Moroso argumentan que la falta de una normativa legal específica que regule las actividades de las agencias de cobro permite que estas empresas "se muevan en la más absoluta alegalidad, lo que conlleva una grave inseguridad jurídica para los ciudadanos". España es el único país de la UE en el que compañías como La Sombra del Moroso, El Sindicato del Cobro, La Cruz del Moroso, El Zorro Cobrador, La Abadía del Cobro, El Buda del Moroso, El Cobrador de Blanco, El Monasterio del Cobro, El Torero del Moroso o El Cobrador de Guantes Blancos, entre otras muchas, han florecido en los últimos años amparándose en ese vacío legal, primero al calor del boom económico de la década de los 80 y ahora a rebufo de la crisis.

¿Por qué en el resto de la UE no hay empresas de cazadores de impagos? Pere Brachfield, especialista en el tema y director del Centro de Estudios de Morosología (tal y como suena) de la Escuela de Administración de Empresas de Barcelona, opina que "mientras en Europa los morosos son delincuentes económicos, en España se jactan de serlo. Los empresarios españoles no parecen tener prisa en cumplir con sus obligaciones de pago, y no existe presión social ni legal. Además, muchas empresas consideran como un comportamiento perfectamente ético retrasar al máximo los pagos como fuente gratuita de financiación".

Aplazamiento o quita

El estallido de la crisis económica ha aumentado en más de un 20% la cartera de clientes de El Defensor del Moroso. Sus honorarios varían en función de la cuantía reclamada por el acreedor y de la complejidad del caso, pero suelen situarse en torno a un 6% de la deuda. "No se trata de no pagar, sino de aplicar estrictamente la legislación vigente y pagar lo que es justo y realmente debido", explica Camacho.

Los abogados de El Defensor del Moroso -especialistas en derecho Civil y Mercantil- negocian con el acreedor el pago de la deuda, tratando de lograr un aplazamiento de la misma o bien una quita en su cuantía. Además, denuncian ante la Agencia Española de Protección de Datos los posibles abusos de los que sean víctimas sus clientes por parte de las empresas de cobro, que en ocasiones incumplen el deber de confidencialidad sobre los datos personales de los supuestos morosos.

En El Defensor del Moroso también lidian con los llamados registros de solvencia patrimonial, más conocidos como ficheros de morosos. Actualmente hay más de 4.000 listas negras de deudores, pero las más conocidas son la de la Asociación Nacional de Entidades Financieras (ASNEF) y el Registro de Aceptaciones Impagadas (RAI). Según los últimos datos hechos públicos por ASNEF, más de 2,5 millones de personas residentes en España, y unas 325.000 empresas, tienen deudas impagadas con bancos, cajas de ahorro, grandes compañías o entidades financieras por un valor superior a los 13.000 millones de euros.

Basta con no pagar una letra de la hipoteca, un préstamo personal, la mensualidad de la tarjeta de crédito o una factura de teléfono para ser incluido en una de esas temidas listas de morosos. Mientras el deudor no salde su deuda permanecerá en ese registro, aunque nunca por un periodo de tiempo superior a seis años, según establece la Ley de Protección de Datos de Carácter Personal. Pero, para evitar abusos -uno muy habitual es que un moroso que ha pagado su deuda siga apareciendo en esas listas negras-, El Defensor del Moroso ejercita en nombre de sus clientes los derechos de acceso, oposición y cancelación contemplados en la citada ley.
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